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El arte como herramienta para conectar con la vida

24 sept 20265 min de lecturaAlumnosnecardenas
El arte como herramienta para conectar con la vida

Hablar de prevención del suicidio requiere una mirada integral. Supone preguntarse qué espacios tiene una persona para relacionarse con otros, expresar lo que siente o pedir ayuda cuando atraviesa una situación de crisis.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año. Se trata de un fenómeno complejo en el que intervienen factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. Las pérdidas, los conflictos, los problemas económicos, la discriminación o el aislamiento social pueden formar parte de las circunstancias que incrementan la vulnerabilidad de una persona.

En este contexto, las actividades artísticas pueden contribuir a fortalecer los vínculos sociales y generar espacios de expresión y encuentro. Pintar, escribir, hacer música, actuar o participar en proyectos colectivos no elimina por sí mismo el riesgo suicida, pero puede favorecer formas de conexión relevantes para el bienestar y la salud mental.

Crear y expresarse

Expresar lo que se siente no siempre es sencillo. En determinados procesos terapéuticos, el arte se utiliza como un medio para explorar pensamientos y emociones que pueden resultar difíciles de abordar mediante una conversación convencional.

La arteterapia, por ejemplo, incorpora recursos como el dibujo, la pintura, la escultura o la escritura dentro de un proceso acompañado por un profesional. A diferencia de la práctica artística por sí sola, en este caso la creación forma parte de una intervención terapéutica que puede facilitar la expresión y el abordaje de determinadas experiencias.

Más allá del ámbito terapéutico, el arte también puede propiciar espacios colectivos de participación. La OMS reconoce la importancia de las comunidades en la prevención del suicidio y plantea la necesidad de fortalecer la participación comunitaria y la conexión de las personas con los servicios de apoyo.

Existen experiencias que muestran cómo las actividades artísticas pueden contribuir a este propósito. En Filadelfia, por ejemplo, un proyecto comunitario integró la creación de un mural, talleres artísticos y narrativas personales para abrir conversaciones sobre el suicidio y reducir el estigma. Los participantes reportaron una mayor sensación de conexión y apoyo social.

 

Recuperar espacios de encuentro

En la vida adulta, los espacios destinados a actividades compartidas pueden reducirse. El trabajo, las responsabilidades familiares y otras obligaciones cotidianas limitan, en ocasiones, las posibilidades de participar en actividades fuera de esos ámbitos.

Frente a esta realidad, los espacios culturales y artísticos ofrecen oportunidades de encuentro. Su importancia no radica en que todas las personas deban convertirse en artistas, sino en la posibilidad de participar en una actividad común, relacionarse con otros y construir vínculos.

Esta relación entre participación, pertenencia y salud mental fue uno de los temas abordados durante el I Congreso Nacional sobre Atención Integral a la Conducta Suicida, realizado en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL). En este espacio se analizó la prevención desde una perspectiva integral y se reflexionó sobre el aporte de la terapia ocupacional y el arte como herramientas que pueden fortalecer los vínculos comunitarios.

El psicólogo Bryan Llerena, conferencista del encuentro, explica que la pérdida del sentido de pertenencia puede relacionarse con experiencias de soledad y desconexión social. Desde esta perspectiva, generar espacios donde las personas puedan participar, comunicarse y sentirse parte de un grupo adquiere relevancia para la promoción de la salud mental.

La conexión social constituye uno de los elementos considerados en los enfoques comunitarios de prevención. Por ello, abrir espacios de expresión y encuentro puede aportar al bienestar de las personas, aunque el arte no reemplaza la atención de un profesional de la salud mental cuando existe riesgo suicida.

La prevención requiere un abordaje más amplio. La OMS recomienda identificar y atender de manera temprana a las personas que presentan conductas suicidas, realizar seguimiento y facilitar el acceso a servicios de apoyo. Asimismo, plantea la necesidad de articular la participación de diferentes sectores de la sociedad.

Esta mirada preventiva también está presente en la formación de los futuros profesionales de la Psicología. La carrera de Psicología de la UTPL aborda la comprensión del comportamiento humano y la intervención en diferentes contextos, con una formación que incorpora la promoción y prevención en salud mental y el trabajo desde ámbitos comunitarios.

De esta manera, los futuros profesionales adquieren herramientas para comprender los factores que inciden en el bienestar de las personas y plantear intervenciones acordes con las necesidades de cada contexto.

Conoce más sobre la carrera de Psicología de la UTPL y su propuesta académica.

 

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Publicado por necardenas, parte del equipo editorial de la Universidad Técnica Particular de Loja.