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¿Estrés o ansiedad? Reconoce sus diferencias y cuándo buscar ayuda

27 jul 20265 min de lecturaAlumnosnecardenas
¿Estrés o ansiedad? Reconoce sus diferencias y cuándo buscar ayuda

En los últimos años, la salud mental ha adquirido mayor relevancia debido al incremento de problemas emocionales asociados con el ritmo acelerado de vida, la incertidumbre económica, las exigencias académicas y laborales, así como la constante exposición a la información y a las redes sociales. En este contexto, la ansiedad se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública, por lo que reconocer sus señales de manera oportuna resulta fundamental para prevenir complicaciones y proteger el bienestar.

Aunque es frecuente utilizar el término "ansiedad" para describir cualquier preocupación o estado de nerviosismo, no toda sensación de tensión corresponde a un trastorno de ansiedad. A diferencia del estrés, que surge como respuesta a situaciones específicas y disminuye cuando estas desaparecen, la ansiedad puede mantenerse en el tiempo e interferir significativamente en la vida cotidiana. Comprender esta diferencia también contribuye a reducir el estigma que aún existe en torno a la búsqueda de apoyo psicológico.

Con este propósito, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), a través de su Departamento de Psicología, impulsa acciones de educación y prevención en salud mental mediante la generación de conocimiento científico y la orientación a la ciudadanía sobre el reconocimiento oportuno de las señales de ansiedad, la importancia del autocuidado y el acceso temprano al acompañamiento profesional como parte de una atención integral.

Carlos Aguirre Ojeda, docente investigador de la carrera de Psicología de la UTPL, explica que la principal diferencia entre el estrés y la ansiedad radica en su duración. 

"El estrés aparece frente a situaciones específicas, como el trabajo, los estudios o problemas económicos, y disminuye cuando estas terminan. La ansiedad, en cambio, permanece incluso sin un motivo evidente, generando un estado constante de alerta que puede afectar la vida cotidiana", señala.

Asimismo, el especialista destaca que la ansiedad puede manifestarse mediante diferentes síntomas físicos, emocionales y conductuales.

 "Las palpitaciones, la sensación de que algo malo va a ocurrir, la dificultad para respirar, los temblores, el nerviosismo o los mareos son algunas de las señales más frecuentes. Cuando estos síntomas comienzan a impedir que una persona estudie, trabaje, mantenga sus relaciones o realice sus actividades con normalidad, es momento de buscar apoyo profesional, sin esperar a que la situación se agrave", afirma.
 

La ansiedad se manifiesta de forma diferente según la etapa de la vida. En la infancia puede expresarse mediante aislamiento o cambios en el comportamiento; en la adolescencia pueden aparecer conductas de evitación o mecanismos poco saludables para aliviar el malestar. En la adultez suele relacionarse con la sobrecarga de responsabilidades laborales, familiares o económicas, mientras que en las personas mayores predominan las preocupaciones por la soledad, la pérdida de autonomía o el futuro.

El especialista añade que la ansiedad puede agravarse cuando las personas intentan aliviar únicamente los síntomas sin atender su origen. Ignorar las señales, reprimir las emociones o afrontar el malestar en soledad incrementa ese riesgo, al igual que la exposición constante a noticias negativas o contenidos alarmantes en redes sociales, cuyo impacto dependerá de la manera en que cada persona gestione sus emociones.

Los profesionales de la salud coinciden en que no es necesario esperar una crisis para acudir al psicólogo. Al igual que los controles médicos preventivos, la atención psicológica permite fortalecer habilidades emocionales, desarrollar estrategias para afrontar los desafíos cotidianos y prevenir que la ansiedad evolucione hacia problemas más complejos. Buscar ayuda no significa estar "mal" ni constituye un signo de debilidad, sino una decisión responsable para cuidar la salud mental.

Entre las acciones que contribuyen a disminuir los niveles de ansiedad destacan la práctica regular de actividad física, mantener espacios para actividades recreativas, realizar ejercicios de respiración y relajación, practicar disciplinas como yoga o meditación y fortalecer las redes de apoyo. En momentos de ansiedad intensa también pueden ser útiles técnicas sencillas, como la respiración controlada o dirigir la atención hacia los estímulos del entorno, estrategias que favorecen la regulación del organismo mientras la persona busca acompañamiento profesional.

La participación de la familia, los amigos y los entornos educativos o laborales también desempeña un papel fundamental. Un ambiente de apoyo, comprensión y libre de estigmas facilita que quienes experimentan ansiedad expresen lo que sienten y accedan con mayor facilidad a los recursos necesarios para su recuperación.

A través de iniciativas de divulgación científica, formación e investigación, la UTPL continúa con la promoción de la salud mental y el bienestar de la comunidad. Generar información basada en evidencia, fomentar el reconocimiento temprano de las señales de ansiedad y promover una cultura de prevención contribuyen a que más personas comprendan que pedir ayuda a tiempo no solo mejora la calidad de vida, sino que constituye una decisión responsable para cuidar la salud emocional a lo largo de todas las etapas de la vida.

Decide ser más
La carrera de Psicología forma a profesionales capaces de responder con ética y responsabilidad, a los desafíos de la salud mental y del comportamiento humano. Su formación integra procesos de evaluación, diagnóstico e intervención psicológica, sustentados en conocimientos científicos y orientados a promover el bienestar personal y social de las personas, las familias y las comunidades.

 

 

 

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Publicado por necardenas, parte del equipo editorial de la Universidad Técnica Particular de Loja.