Ecuador frente al desafío de prevenir el suicidio

Cada 10 de septiembre, la mirada del mundo se coloca en una problemática que durante años estuvo marcada por el tabú: el suicidio. El Día Mundial para la Prevención del Suicidio fue establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el fin de romper el estigma en torno a la salud mental y fomentar el acompañamiento.
A escala mundial, más de 720.000 personas mueren cada año por suicidio, según la OMS. Además, por cada muerte existen muchas más personas que realizan un intento. El fenómeno es considerado multicausal e involucra factores sociales, culturales, psicológicos, biológicos y ambientales.
El suicidio en Ecuador
En Ecuador, las estadísticas muestran que el suicidio continúa siendo un desafío de salud pública. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) señalan que durante 2024 se registraron 1.143 muertes por suicidio en el país, que corresponde a una tasa nacional de 6,36 suicidios por cada 100.000 habitantes. Entre las provincias con más casos se encuentran Guayas, Pichincha, Manabí, Chimborazo y Azuay.
La situación golpea especialmente a la población joven de 10 a 39 años por múltiples factores que predisponen o desencadenan problemas de salud mental en la población, por ejemplo:
- La violencia en sus diversas expresiones.
- Embarazo en niñas y adolescentes asociado a violencia.
- El uso y consumo de sustancias psicoactivas en los entornos familiar, escolar, laboral y comunitario.
La persistente estigmatización y discriminación hacia las personas con trastornos mentales en distintos espacios, especialmente en los servicios de salud.
“La prevención del suicidio requiere superar la idea de que se trata únicamente de un problema individual y comprenderlo desde una perspectiva integral”, sostiene Maritza Troya Segovia, especialista de Cuidado Permanente del Ministerio de Salud Pública (MSP).
Avances
Uno de los principales avances del país se produjo en 2024, con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Salud Mental que establece un marco para promover, prevenir y atender la salud mental y plantea la articulación de diferentes entidades del Estado.
A través de la Política Nacional de Salud Mental 2025-2030 el Ecuador establece como uno de sus objetivos reducir la morbilidad, la mortalidad y los factores de riesgo asociados con los problemas de salud mental. Para ello plantea acciones de promoción y prevención, fortalecimiento de servicios de base comunitaria e inclusión social.
El aporte de la academia
El abordaje del suicidio también exige involucrar a espacios donde las personas desarrollan buena parte de su vida cotidiana: las instituciones educativas, las familias, los lugares de trabajo, las comunidades y las universidades.
En estos espacios, la prevención comienza mediante educación socioemocional, identificación temprana de señales de alerta, generación de redes de apoyo, reducción del estigma y mecanismos claros de derivación hacia profesionales especializados.
“Podríamos preguntarnos si realmente es posible prevenir el suicidio. Nosotros, como universidad, estamos seguros de que sí y de que ese es el trabajo al cual nos tenemos que dedicar”, sostiene Cristina Diaz de la Cruz, vicerrectora académica de la UTPL.
Desde la academia, el desafío también se centra en producir conocimiento, formar profesionales capaces de identificar y atender estas problemáticas y generar espacios de conversación que permitan comprender la salud mental desde una mirada interdisciplinaria.
Estas cifras fueron socializadas en el marco del I Congreso Nacional de Atención Integral a la Conducta Suicida llevado a cabo en la UTPL. Un encuentro que busca promover el intercambio de experiencias, investigaciones, intervenciones, revisiones teóricas y buenas prácticas relacionadas con la prevención, evaluación, tratamiento, posvención e investigación del comportamiento suicida.

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necardenas
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Publicado por necardenas, parte del equipo editorial de la Universidad Técnica Particular de Loja.