
¿Por qué los incendios forestales pueden propagarse tan rápido en Ecuador?
La UTPL analiza cómo factores como la temperatura, la humedad, el viento y las condiciones de la vegetación influyen en la propagación del fuego y trabaja en herramientas para identificar zonas con mayor susceptibilidad.
Para abordar integralmente el problema de los incendios forestales, la ciencia diferencia dos fenómenos complementarios: la susceptibilidad (la predisposición intrínseca o estacional de un territorio a quemarse) y la propagación (la velocidad y comportamiento con que el fuego avanza una vez iniciado).
Investigadores del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) analizan ambas dimensiones para diseñar herramientas predictivas y modelos de gestión de riesgo adaptados a la realidad ecuatoriana.
La susceptibilidad evalúa las condiciones biofísicas que convierten a una zona en un entorno propenso a la ignición antes de que aparezca una llama. No todos los territorios responden igual ni presentan el mismo riesgo a lo largo del año.
Durante el periodo seco (con mayor incidencia entre julio y noviembre), el descenso de las lluvias y el aumento de la temperatura someten a la vegetación a un estrés hídrico severo. Al deshidratarse, la cobertura vegetal pasa a ser combustible disponible. Por el contrario, en épocas de lluvia (como marzo), el nivel de susceptibilidad disminuye drásticamente. La región Sierra concentra la mayor vulnerabilidad estacional. En lo que va de 2026, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reporta alrededor de 28.000 hectáreas afectadas a escala nacional, con Imbabura liderando los registros (cerca de 6.600 ha quemadas), seguida por Loja y Pichincha.
La UTPL desarrolla herramientas de modelación espacial que integran variables ambientales y físicas. El objetivo es identificar cantón por cantón qué zonas presentan mayor predisposición en cada época del año para intervenir antes de la emergencia.
El descenso de las precipitaciones y el aumento de la temperatura resecan la vegetación, convirtiéndola en combustible disponible. Conocer la variación temporal de estas variables físicas permite determinar con precisión cómo cambia la susceptibilidad de un territorio. Fabián Reyes Bueno, docente investigador y director del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UTPL.
Mientras la susceptibilidad define el escenario previo, la propagación corresponde a la cinética del incendio activo. Explica por qué una ignición puntual puede evolucionar hacia un evento de gran magnitud o escapar rápidamente del control humano.
Cuando coinciden una humedad relativa inferior al 30% y ráfagas de viento sostenidas sobre los 30 km/h, la velocidad de avance del frente de fuego se dispara. El viento no solo aporta oxígeno continuo y empuja las llamas, sino que transporta pavesas y genera focos secundarios a distancia. El número de incendios no equivale automáticamente a mayor daño. En provincias como Loja se registran a menudo menos focos que en otras zonas, pero la superficie consumida es considerablemente más extensa. La orografía escarpada, las dificultades de accesibilidad y las limitaciones operativas para un combate inmediato permiten que el fuego avance con libertad.
El incendio de 2019 en Quilanga (Loja), donde se consumieron cerca de 7.200 hectáreas, afectando poblados, cultivos e infraestructura hídrica, evidenció el peligro de una propagación explosiva favorecida por condiciones ambientales críticas.
Si a la disponibilidad de combustible se le suma un descenso de la humedad relativa bajo el 30% y viento sobre los 30 km/h, el fuego se propaga con rapidez. En Loja, por ejemplo, no necesariamente tenemos la mayor cantidad de eventos, pero sí una superficie considerablemente afectada por factores de propagación y acceso. Fabián Reyes Bueno
Diferenciar ambos conceptos permite transformar la respuesta reactiva en prevención estratégica basada en evidencia científica. Mientras los mapas de susceptibilidad orientan la planificación del uso del suelo, el patrullaje preventivo y la asignación anticipada de brigadas en los meses críticos, comprender las variables de propagación permite a los comités de operaciones de emergencia estimar el comportamiento del fuego y priorizar rutas de evacuación y líneas de defensa seguras.
La UTPL transfiere estas metodologías a las aulas de carreras como Ingeniería Ambiental, Ingeniería en Riesgos y Cambio Climático, Agropecuaria, Gestión Ambiental, Ingeniería en Recursos Naturales y Biología. A través de trabajos de titulación, los estudiantes construyen modelos de susceptibilidad y análisis de propagación aplicados a cantones específicos, conectando la investigación con las necesidades locales.
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ssocampo
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Publicado por ssocampo, parte del equipo editorial de la Universidad Técnica Particular de Loja.


