Ayuda que transforma la inclusión universitaria

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A veces, en la vida universitaria, los gestos más discretos revelan cambios profundos: una estudiante que solicita ayuda para desplazarse por el campus, un docente que ajusta su metodología ante la necesidad de un estudiante, o un guardia que reconoce el horario de un joven con discapacidad visual y lo acompaña en su ruta diaria. Estas escenas muestran a una comunidad en movimiento, que se pregunta si realmente está preparada para garantizar que cada persona encuentre un espacio donde desenvolverse con autonomía y seguridad. ¿Qué significa, entonces, construir una universidad que no solo hable de inclusión, sino que la ejercite en cada una de sus prácticas cotidianas?

En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, la UTPL ha consolidado un conjunto de acciones que dialogan con esta pregunta. La institución articula formación, acompañamiento y accesibilidad, y busca que la atención a la diversidad sea parte de su dinámica diaria. Bajo esta visión, los equipos de la Gerencia de Atención y Experiencia y del área de Psicoética desempeñan un rol clave al activar mecanismos para identificar necesidades específicas desde el ingreso de los estudiantes y ofrecer seguimiento durante todo su proceso académico.

Uno de los hitos en este camino ha sido el curso de lengua de señas impartido a varias dependencias universitarias. Este proceso no solo fortaleció capacidades técnicas, sino que permitió un acercamiento directo a otra forma de comunicación.

La asesora de servicios Nathaly Ruque Castillo recuerda que el aprendizaje tuvo un impacto particular por la metodología utilizada: “El curso fue dictado completamente por una docente con discapacidad auditiva; comprender cómo ella nos transmitía el contenido nos permitió reconocer otras maneras de percibir el entorno y entender necesidades que quizá antes no visualizábamos”.

 

Espacios adecuados para solventar las Necesidades Educativas Especiales de nuestros estudiantes

Ese acercamiento, explica Ruque, generó un cambio en la forma en la que el personal comprende la atención a los estudiantes que requieren acompañamiento:

“Cuando un estudiante expresa una necesidad, la comunicación ya no se limita al trámite; existe una comprensión más amplia de lo que implica el acceso, la inquietud o la adaptación que solicita”.

Esta experiencia se complementa con el trabajo del área de Psicoética, que recibe reportes de estudiantes que necesitan adaptaciones para evaluaciones, seguimiento emocional o acompañamiento académico, y coordina las acciones según cada caso.

La universidad también ha establecido mecanismos para identificar necesidades desde el proceso de ingreso. Los estudiantes pueden indicar si requieren apoyos específicos, y aunque algunos lo hacen posteriormente, el sistema permite activar el acompañamiento sin retrasos. Estos apoyos se complementan con proyectos como MIA, de Consejería Estudiantil, que permite solicitar acompañamiento personalizado a través del entorno virtual EVA.

En el ámbito de infraestructura, la UTPL mantiene elementos como señalética en braille, rampas, ascensores y asistencia coordinada para estudiantes con discapacidad visual. Los guardias conocen horarios específicos y facilitan el desplazamiento dentro del campus, una práctica que, según relata Ruque, se ha convertido en parte del ejercicio cotidiano de accesibilidad. También funcionan proyectos de acompañamiento entre pares, como PAR, que asigna a estudiantes de ciclos superiores para apoyar la integración de otros alumnos con necesidades específicas.

 

Conoce la experiencia de acompañamiento en el proyecto Compañero Par

El fortalecimiento de la cultura inclusiva no se limita a los servicios, también se impulsa desde actividades de sensibilización dirigidas a docentes, administrativos y estudiantes. Talleres, ferias académicas y espacios de reflexión mantienen abierta la conversación sobre el rol de cada miembro de la comunidad en la construcción de un entorno accesible.

Ruque destaca que estas iniciativas fomentan una práctica constante: “La universidad intenta que la accesibilidad y la empatía estén presentes tanto en el trabajo académico como en las relaciones cotidianas; comprender cómo piensa y se desenvuelve otra persona nos compromete con una comunidad más consciente”.

La institución reconoce que aún existen desafíos. Ruque señala la necesidad de ampliar la visibilidad de los recursos disponibles y fortalecer los valores que sustentan la misión humanista de la universidad.

En un día dedicado a reflexionar sobre discapacidad e inclusión, estas experiencias demuestran que la accesibilidad no se limita a una política institucional, sino que se concreta en prácticas diarias, aprendizajes compartidos y decisiones que buscan reducir barreras. La UTPL avanza reconociendo que la inclusión no es un destino, sino un camino que se construye con cada encuentro, cada acompañamiento y cada acción que permite que la universidad sea un espacio para todos.

 

En la UTPL fomentamos el cuidado integral de la persona

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