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La educación ya no transcurre exclusivamente en las aulas físicas ni depende únicamente de la virtualidad, puesto que, en los últimos años, la bimodalidad que combina lo mejor de la enseñanza presencial y en línea se ha posicionado como una respuesta a las nuevas necesidades de aprendizaje en un mundo atravesado por la digitalización, la inteligencia artificial y la incertidumbre laboral.
Según un estudio de la UNESCO publicado en 2024, más del 60 % de las universidades en América Latina están experimentando con modelos híbridos o bimodales, conscientes de que la flexibilidad es clave para atraer y retener estudiantes que deben conciliar estudios, trabajo y vida personal.
La bimodalidad implica que el estudiante puede alternar entre clases presenciales y virtuales, y acceder a contenidos digitales con la misma validez que los impartidos en el aula. A diferencia del modelo híbrido —que se caracteriza por la integración intencional de actividades presenciales y virtuales dentro de un mismo curso—, la bimodalidad plantea el rediseño pedagógico de currículos adaptados, recursos tecnológicos interactivos y la posibilidad de personalizar el aprendizaje.
En este contexto, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) se encuentra trabajando en la creación de nuevas carreras que respondan a los desafíos actuales del mercado y que serán ofertadas en esta modalidad, reforzando el compromiso con una educación flexible y pertinente.

Estudios de LinkedIn Education Insights, publicados en 2025, señalan que ocho de cada diez empleos emergentes requieren habilidades digitales, pensamiento crítico y manejo de datos, lo que obliga a que las universidades no solo transmitan conocimiento, sino que fortalezcan también actitudes y valores, un punto que Cristina Díaz, vicerrectora de la Modalidad Abierta y a Distancia de la UTPL, destaca en el modelo de la institución.
Con 49 años de experiencia en educación a distancia, la UTPL evoluciona hacia la bimodalidad y la educación en línea con una propuesta innovadora.
“No se trata de trasladar contenidos de Internet y evaluarlos, sino de asegurar que el estudiante reciba una formación integral en conocimientos, habilidades, actitudes y valores”, explica Díaz.
La UTPL ha incorporado herramientas de inteligencia artificial y analítica de datos en sus nuevas carreras y está ajustando las mallas curriculares de programas tradicionales para responder a un mercado laboral en constante cambio, lo que implica evaluar perfiles de egreso, actualizar metodologías y ofrecer microcredenciales que permitan una rápida inserción laboral.
En Ecuador, la bimodalidad es especialmente relevante porque amplía las oportunidades de acceso a la educación superior en territorios donde la presencialidad es limitada. La UTPL está presente en distintos puntos del país, lo que garantiza cercanía con estudiantes de zonas rurales y urbanas que requieren flexibilidad sin renunciar a la calidad educativa.
Además, la universidad ha desarrollado programas de acompañamiento como “No estás solo”, orientados a cuidar la salud mental y la permanencia de los estudiantes, un factor crítico en la educación en línea que suele enfrentar tasas de deserción más altas que la modalidad presencial.
“El verdadero valor está en que el estudiante siempre sienta la presencia de su profesor y de la universidad, incluso en la virtualidad”, menciona Díaz.
El reto inmediato de la educación bimodal se encuentra en sostener la calidad y la personalización frente a un mercado global cada vez más competitivo. Mientras algunas instituciones apuestan por contenidos prefabricados y de bajo costo, la UTPL promueve un modelo con presencia docente activa y pertinencia local.




