Huertos familiares, la propuesta de UTPL para contribuir a la seguridad alimentaria

Huertos familiares, una propuesta para contribuir a la seguridad alimentaria

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La discusión sobre la seguridad alimentaria se ha vuelto esencial tras la pandemia por el covid-19. A escala global el 8,9% de la población está padeciendo hambre, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Además, el Banco Mundial registró que 233 millones de personas padecieron algún tipo de inseguridad alimentaria en 2020. Para el 2022 se prevé que la cifra se eleve a 330 millones. En Ecuador, el panorama es bastante crítico pues previo a la pandemia se conocía que 1,3 millones de personas estaban subalimentadas, según la FAO.

Frente a esta situación, Daniel Capa Mora, docente investigador de la Universidad Técnica Particular de Loja de la carrera de Agropecuaria, comenta que se pueden proponer iniciativas desde diversos ámbitos para combatir esta problemática y de esta forma, alcanzar el objetivo mundial de lograr ‘hambre cero’ hasta el año 2030.

Miembros de EcoClub UTPL realizando las prácticas de sembrado en la Finca UTPL.

 

Capa menciona que desde la academia se realizan varios esfuerzos, uno de ellos es el proyecto de huertos familiares urbanos que desarrolla la UTPL, una iniciativa de EcoClub UTPL en trabajo multidisciplinario con la carrera de Agropecuaria y la Catedra Unesco de Desarrollo Sostenible, propuesta a través de la cual se capacita a 45 estudiantes: 15 de la carrera de Ingeniería Agropecuaria y 30 voluntarios que forman parte del EcoClub UTPL.

“Este tipo de proyectos se vienen desarrollando desde el año 2015, con los cuales buscamos contribuir a la seguridad alimentaria, nuestro objetivo al capacitar a estudiantes y público en general es que a futuro, ellos se conviertan en multiplicadores de esta iniciativa”, explica el catedrático.

Así mismo, Capa relata que años anteriores se obtuvo resultados positivos al capacitar a personas de escasos recursos mediante la creación de huertos orgánicos, puesto que esto les ayudó a implementar espacios agroproductivos, que no solo servían para el sustento familiar, sino que, en algunos casos servía para la generación de ingresos, a través de la venta del excedente.

Desde este mes, los 45 estudiantes y sus familiares participan de talleres de formación teórico-prácticos a través de la plataforma Zoom, que son impulsados por la Cátedra UNESCO de Desarrollo Sostenible de la UTPL y que corresponden a la primera fase de este programa que tendrá una duración de 6 meses.

Los conocimientos adquitiridos en las clases teorícas se aplican con la práctica.

 

Posterior a esta etapa, se desarrollará una fase de capacitación práctica, teniendo como escenario a la Estación Agropecuaria de la UTPL. El docente aspira que esta experiencia se convierta en un laboratorio de aprendizaje, puesto que los estudiantes aprenderán cómo germinar semillas, cuándo trasplantar, el uso de abonos orgánicos, el control de plagas y enfermedades, el manejo del riego, la cosecha y poscosecha.

Durante esta etapa, los estudiantes recibirán alrededor de 10 variedades de semillas, como coles, lechugas, acelgas, brócolis, zanahorias, tomates, entre otros productos. Además, de forma paralela, se ha planificado que cada estudiante instale un huerto en su hogar, para replicar lo aprendido y evaluar su nivel de avance. Siguiendo el proceso, se espera que las primeras cosechas se empiecen a ver en febrero de 2022.

Para marzo del próximo año, la meta es que existan 30 huertos instalados y que sean sostenibles a largo plazo. Con esta iniciativa, se pretende fomentar una cultura que promueva la producción orgánica, el cuidado ambiental y la economía circular.

Adicionalmente, Capa detalla algunas ventajas de impulsar este tipo de proyectos:

1. Cuidado del ambiente: al fomentar la agricultura orgánica, se logra un impacto ambiental positivo, puesto que reduce el uso de fertilizantes, agroquímicos y pesticidas. También se incrementa la cantidad de vegetación en el ecosistema, lo cual contribuye a la reducción de emisiones de carbono y aporta a la mitigación del cambio climático.

2. Apoya la seguridad alimentaria: en la región sur del país se registra una baja seguridad alimentaria. Por citar un ejemplo, 1 de cada 4 niños padece de desnutrición. Además, alrededor de un 40% de hogares lojanos sufren problemas de subalimentación. Por medio de la creación de huertos orgánicos, se generarán soluciones reales.

3. Integración de la comunidad: la creación de un huerto orgánico permite a las personas vincularse con la naturaleza e interactuar con sus familiares o vecinos, mientras desarrollan actividades de siembra o cultivo. Además, permite a los más pequeños de la casa interesarse en otras actividades y adquirir compromisos con el ambiente.

4. Acercamiento al ejercicio profesional: los estudiantes que participan pueden poner en práctica los conocimientos que adquieren a lo largo de su carrera. Además, tienen oportunidad de desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la transmisión de conocimientos y la toma de decisiones, una vivencia que los acerca a la realidad de su campo de desenvolvimiento profesional.

 

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