Qué enseñamos en casa

¿Qué valores transmitimos a los niños?

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La educación empieza desde el hogar. El ejemplo que los padres y madres dan a sus hijos genera un gran impacto, a menudo mayor que la incidencia que puede tener la educación académica, en lo que a valores se refiere.

Educar en valores en un mundo sobreinformado con una relación cada vez más tecnológica, acaba siendo una inversión en bienestar familiar y, a su vez, en una inversión para la sociedad.

Aquí te presentamos algunos consejos para propiciar el bienestar familiar y una relación sana entre padres e hijos:

Coherencia entre lo que decimos y hacemos

A veces tenemos muy clara la teoría, pero la práctica se complica cunado el estrés del trabajo y los problemas que puedan surgir al largo del día, nos agotan la paciencia. Sin embargo, es primordial hacer lo que decimos para dar buen ejemplo y transmitir un mensaje de coherencia a los niños.

Motivar hábitos saludables y normas de educación

¡Las rutinas no tienen por qué ser aburridas! Los horarios para comer, mantener una dieta saludable, hacer deporte, enseñar modales para el respeto y agradecimiento, cuidar el ambiente, entre otros aspectos, serán el motor de una buena educación para construir una sociedad más amable y empática con el mundo.

Mantener el equilibrio entre autonomía y protección

Todas las etapas de crecimiento vienen acompañadas de necesidad de realización personal. Es importante generar la seguridad en los niños para que sean autónomos y a la vez suficientemente críticos para que puedan tomar sus propias decisiones.

Generar puntos de encuentro y reunión

Comer juntos por lo menos una vez al día, es un hábito que genera un punto de encuentro para compartir y comentar las cosas que han pasado durante el día. Organizar actividades fuera de la rutina, como un miércoles de juegos de mesa o una excursión a la naturaleza el domingo, son ideas que sin duda nos permitirán disfrutar la vida junto a los que más amamos, mientras inspiramos su crecimiento en un entorno de amor y respeto.

Evitar la presión excesiva con los deberes de la escuela

Si solo hablamos con los niños sobre los deberes que tienen pendientes o las notas de los exámenes, va a ser el único vínculo que establezcamos con ellos y de esa forma no lograremos contribuir a su formación integral, en donde la parte humana es lo trascendental, cuando reconocemos que una persona no es exitosa por sus capacidades profesionales sino por su calidad humana.

La coherencia, responsabilidad e implicación en la educación de los niños, es vital para un bienestar familiar y para generar adultos amables y críticos con nuestra sociedad.

Si reconoces la incidencia positiva que tiene la educación en el ámbito familiar, inscríbete en el Curso Educar desde el Hogar que impulsa el Instituto Latinoamericano de la Familia (ILFAM).

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